Tres miradas

Información adicional

Ancho

26 cm ∅

Alto

70 cm

Peso

6 Kg

La obra se divide en tres partes principales: pantalla, cuerpo y pie. La pantalla la forma un claustro compuesto por arcos góticos y columnas del salomónico. El cuerpo está dibujado en auténticas formas del arabesco y el pie es forja propia de finales del medioevo. La elección de los estilos está motivada porque evidentemente son de gran raíz, y porque con la belleza singular de cada uno es posible crear de modo armónico conjuntos de arraigo histórico.

En cuanto a los pies, son piezas forjadas con un esfuerzo muy especial que recuerdan la cerrajería de catedrales, iglesias, así como las las que ornamentan fachadas de edificios blasonados feudales, esa evocación de la Historia con la que el artista mantiene el pulso de modo constante, inquebrantable.

En lo que respecta al acabado, y no despreciando muchos de los sistemas pictóricos apropiados en muchos casos, el hierro, arrancado desde una superficie completamente pulida y mediante uno de los sistemas más pertinentes para ello, gracias al calor nos va presentando una finísma y variada gama de colres propios y naturales, pudiéndo ser elegidos caprichosa e intencionadamente, para dar la necesaria y aparente vida de la obra.

Tres estilos, una obra, tres estilos que se hablan, tres etapas históricas convocadas por el artista y que se abrazan decidiendo una forma asentada en otra visión, inédita, de la armonía. Tres miradas que se cruzan, guiadas por el autor, y labran su propia conversación, se conocen bien, y se transforman felices en una sola mirada, la del maestro de la fragua.

(Nota: Esta obra le fue encargada a Ernesto Ibáñez en el año 1971 para obsequiar con ella al entonces Ministro de Trabajo con motivo de su visita a Jaén. El artesano se preocupó, con todo el sobresfuerzo que suponía, de ir realizando piezas dobles para que quedara constancia con la obra gemela.)

Para más información:

Correo electrónico

Formulario de contacto

9 + 13 =